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Lunes.

Otra vez.

Que si frío, que si calor, que si calefacción, que si sombras, que si viento.

Noticias, ninguna. Ofertas, varias.

El viernes empiezo un curso que pinta bastante bien y que me tendrá ocupada las tardes de los viernes y las mañanas de los sábados.

Pero total, no tengo vida social, así que se me perdona.

Escribir, borrar, escribir, borrar.

Soy esa que dice “venga, vamos a cambiar, a dar un paso al frente y a gozar lo que nos queda” pero a la primera de cambio ríe incómoda y dice “jaja venga hasta luego”.

Soy esa que probablemente nunca sepas por dónde va porque mira, es que ya me da igual.

Me he puesto a pensar en posibles preguntas típicas de entrevistas, y en todas o acabo llorando o dejando claro que a mí los cambios me sientan muy mal.

Que si bachillerato.

Que si el ciclo.

Que si Holanda.

Que si volver.

Que si somos sinceros, el ciclo no empezó tan mal,  es solo que soy un desastre humano y cuando todo parece ir bien, me echo mierda por encima para proteger un poco. No sé.

El caso es que si somos sinceros, la cosa va de cambio malo, cambio bueno, cambio malo y, por lógica, ahora tocaría un cambio bueno.

Y todo eso del orden en mi vida.

Empiezo a notar que las cosas empiezan a encajar y a hacer click y de vez en cuando clack para luego hacer clong.

Que estoy tan hecha a ver las piezas sueltas que el ver cómo se mueven y se ordenan me produce un miedo atroz. Me paralizo. Sé que ahí está la solución, casi soy capaz de palparla.

Pero no sé si es que me he hecho adicta al olor de esta mierda. No soy capaz de soltarla.

Uno de los motivos por los que me dan pavor los psicólogos es el pensar que me van a cambiar. Que me van a hacer ver lo bueno de la vida.

Y no sé si quiero eso.

O sea a ver.

No sé.

Estoy hecha a mi mierda, y sé que sin mis bajones nunca seré feliz. Porque si siempre eres feliz, si nunca estás triste, no valoras esa felicidad. Porque no hay nada malo con lo que compararlo.

El caso es que me he acostumbrado tanto a estar mal que cuando no lo estoy me siento mal por no estarlo.

Sé que no tiene sentido pero mira, así soy yo.

Y para cambiar un poco de tema y relajar un poco el ambiente os dejo esta mierda.

Hale, con dios. Voy a ver a caballos quejarse de la vida.

 

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